viernes, 19 de septiembre de 2008

La familia: Una proclamación para el mundo



El esposo y la esposa tienen la solemne responsabilidad de amarse y cuidarse el uno al otro, y también a sus hijos. "He aquí, herencia de Jehová son los hijos" (Salmos 127:3) Los padres tienen la responsabilidad sagrada de educar a sus hijos dentro del amor y la rectitud, de proveer para sus necesidades físicas y espirituales, de enseñarles a amarse y a servirse el uno al otro, de guardar los mandamientos de Dios y de ser ciudadanos respetuosos de la ley dondequiera que vivan. Los esposos y las esposas, madres y padres, serán responsables ante Dios del cumplimiento de estas obligaciones.

UNA PROCLAMACION PARA TODO EL MUNDO LEER MAS

La Iglesia ha determinado que hay dos ocasiones especiales para que la familia esté junta.

El primero tiene que ver con santificar debidamente el día de reposo. En ese día deben de asistir juntos a las reuniones y estudiar la vida y las enseñanzas del Salvador y de los profetas.

“También hay otras actividades adecuadas para el domingo entre las que se destacan:

(1) escribir en nuestros diarios personales y familiares, (2) llevar a cabo consejos familiares, (3) designar a personas o grupos que se encarguen de organizar actividades para fomentar la unión entre la familia inmediata y los parientes, (4) efectuar entrevistas personales entre padres e hijos, (5) escribir cartas a los parientes y a los misioneros, (6) trabajar en genealogía,(7) visitar a los parientes y a quienes estén enfermos o solos, (8) participar en la obra misional, (9) leer cuentos a los niños y (10) cantar himnos de la Iglesia”.


La segunda ocasión se da los lunes por la noche cuando enseñamos a nuestros hijos durante noches de hogar bien organizadas que se realizan de forma regular.

Los miembros de familia no deben tomar parte en ninguna otra actividad los lunes por la noche, puesto que esa velada se ha designado para que esten juntos como familia.

“La gloria de Dios es la inteligencia, o en otras palabras, luz y verdad.
“La luz y la verdad desechan a aquel inicuo...
“Y aquel inicuo viene y despoja a los hijos de los hombres de la luz y la verdad, por medio de la desobediencia, y a causa de las tradiciones de sus padres.
“Pero yo os he mandado criar a vuestros hijos en la luz y la verdad”( D. y C. 93:36–37, 39–40)

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